Fibrinógeno alto

fibrinogeno alto

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Nuestro organismo funciona como una máquina formada por miles de piezas y engranajes que deben encajar a la perfección: si una falla, se resiente todo el conjunto. Esas piezas son, en buena medida, las proteínas que necesitamos para mantener la homeostasis. Una de ellas es el fibrinógeno, una proteína poco conocida pero de valor indispensable para el cuerpo.

En este artículo explicamos qué es el fibrinógeno, cuáles son sus valores normales, qué puede causar tener el fibrinógeno alto, qué riesgos conlleva y cómo se puede reducir.

Puntos clave

  • El fibrinógeno (factor I de la coagulación) es una proteína que fabrica el hígado y que la trombina transforma en fibrina para formar el coágulo.
  • Los valores normales en adultos se sitúan entre 200 y 400 mg/dl.
  • Se habla de fibrinógeno alto por encima de 400 mg/dl: 400-600 (ligeramente alto), 600-700 (moderadamente alto) y más de 700 mg/dl (muy alto).
  • El fibrinógeno elevado no suele dar síntomas: se detecta en un análisis de sangre.
  • Sus causas más frecuentes son el tabaco, el estrés, el embarazo, la inflamación, los anticonceptivos orales, la obesidad, la edad y la genética.
  • Mantenido en el tiempo, se asocia a un mayor riesgo de trombosis, infarto e ictus.
  • Dejar de fumar, hacer ejercicio, controlar el peso y cuidar la dieta ayudan a bajarlo; el tratamiento farmacológico lo decide siempre el médico.

¿Qué es el fibrinógeno?

El fibrinógeno es una proteína que regula la coagulación de la sangre, un proceso normal y fundamental cuando sufrimos un corte en la piel. También se le conoce como factor I de la coagulación: se encarga de detener el sangrado y participa en la hemostasia. Sin embargo, un nivel de fibrinógeno alto en sangre puede provocar trastornos de la coagulación que deriven en enfermedades graves.

Esta proteína se sintetiza en el hígado y viaja hasta el plasma sanguíneo para cumplir su misión. En la coagulación intervienen además otros factores, como la protrombina, el calcio o el factor tisular. Durante la hemostasia, la trombina convierte el fibrinógeno en fibrina, una red capaz de «tapar» la herida para que deje de sangrar. Después, las plaquetas se suman y forman el coágulo que tapona definitivamente la lesión.

Fibrinólisis: cómo se deshacen los coágulos

El fibrinógeno también participa en el proceso opuesto: la fibrinólisis, en la que la fibrina activa la plasmina para degradar los coágulos que ya no son necesarios. Acto seguido, el fibrinógeno la inhibe. Es la forma que tiene el cuerpo de garantizar que los coágulos se descompongan cuando dejan de hacer falta y que no se formen de manera innecesaria. Cuando este equilibrio se rompe, los productos de degradación de la fibrina aumentan; por eso, en la práctica clínica, la prueba de fibrinógeno suele valorarse junto a los valores del dímero D.

La prueba de fibrinógeno en sangre: cómo se hace

Cuando un médico solicita una prueba de fibrinógeno en sangre, normalmente busca conocer cómo funciona el proceso de coagulación del paciente. La prueba en sí es muy sencilla: se necesita una muestra de sangre extraída de una vena, preferiblemente con el paciente en ayuno de hasta 12 horas. Si la persona está tomando algún medicamento —sobre todo anticoagulantes—, es posible que el médico recomiende suspender su ingesta antes del análisis.

Para obtener el resultado se añade a la muestra una cantidad estándar de trombina y se mide el tiempo que tarda en coagular y formarse la fibrina. Con este dato se calcula la cantidad de fibrinógeno en sangre: cuanto más tarda en formarse el coágulo, menos fibrinógeno hay. Suele solicitarse ante sangrados o coagulaciones anormales, es decir, hemorragias difíciles de contener acompañadas de hematomas o trastornos menstruales evidentes, y también como parte del estudio del riesgo cardiovascular.

Valores normales del fibrinógeno

Los valores normales de fibrinógeno varían según la edad. Estos son los rangos de referencia habituales, coincidentes con los que recoge la enciclopedia médica de MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.):

  • Adultos: de 200 a 400 mg/dl (2,0 a 4,0 g/l).
  • Niños menores de 5 años: de 160 a 400 mg/dl.
  • Bebés de menos de 1 año: de 80-90 hasta 375-385 mg/dl.

Conviene recordar que cada laboratorio puede aplicar rangos de referencia ligeramente distintos en función de la técnica utilizada, por lo que el resultado siempre debe interpretarse junto al informe del propio laboratorio y al criterio del médico.

¿Cuándo se considera que el fibrinógeno es alto?

Si los resultados quedan por encima del rango de referencia, se distinguen tres niveles:

  • 400-600 mg/dl (ligeramente alto). Como puede tratarse de algo puntual, lo habitual es repetir el análisis para comprobar si los valores se mantienen estables.
  • 600-700 mg/dl (moderadamente alto). La vigilancia aumenta: si la tensión arterial también está elevada, crece el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.
  • Más de 700 mg/dl (muy alto). Las probabilidades de que se formen coágulos capaces de dañar el corazón o el cerebro son considerablemente mayores.

Fibrinógeno bajo: los tres tipos de deficiencia

  • Afibrinogenemia. Es la ausencia completa de fibrinógeno en sangre. Resulta extremadamente inusual y se asocia a un riesgo elevado de sangrado, por lo que es un cuadro muy grave.
  • Hipofibrinogenemia. Son niveles bajos de la proteína (por debajo de 200 mg/dl). Puede ser congénita o adquirida, y aparecer tras una hemorragia, una enfermedad hepática o un consumo excesivo de factores de coagulación.
  • Disfibrinogenemia. Aunque los niveles de la proteína son normales, el fibrinógeno no funciona correctamente. Debe estudiarse si ese mal funcionamiento es congénito o adquirido, ya que puede causar tanto trombosis como sangrados.

¿Por qué se altera el valor del fibrinógeno?

El fibrinógeno puede alterarse de forma temporal y volver por sí solo a su valor normal. Estos casos suelen estar relacionados con el embarazo, la menstruación, las hemorragias, una transfusión de sangre o la reacción a determinados medicamentos.

Medicamentos que pueden alterar el fibrinógeno

  • Anticonceptivos orales.
  • Estrógenos.
  • Esteroides.
  • Antituberculosos.
  • Antiandrógenos.
  • Aspirina.
  • Warfarina.
  • Medicamentos para disminuir el colesterol.

Causas de un fibrinógeno bajo

Si se observa un nivel bajo de fibrinógeno, además de por los factores ya comentados, puede deberse al consumo de tabaco o a afecciones (hereditarias o no) como:

  • Tumores.
  • Desnutrición severa.
  • Síndrome nefrótico.
  • Trastornos inflamatorios, como la artritis reumatoide.
  • Enfermedad hepática en etapa terminal.

Causas del fibrinógeno alto

Infografía con las causas del fibrinógeno alto de Ambar Lab

Existen varias causas que pueden elevar el fibrinógeno, desde hábitos de vida hasta situaciones fisiológicas totalmente normales:

Causas relacionadas con los hábitos y el estilo de vida

Tabaco

Tanto los fumadores como los exfumadores presentan niveles de fibrinógeno más altos que las personas no fumadoras (hasta un 53 % y un 11 % más, respectivamente). Fumar aumenta claramente la cantidad de fibrinógeno en sangre, y los valores normales pueden tardar hasta 15 años en recuperarse tras dejar el tabaco. Deben tener especial cuidado las personas fumadoras con diabetes o colesterol alto, en quienes la cantidad de fibrinógeno es todavía más elevada.

Estrés

Tras situaciones de estrés físico o emocional intenso, los niveles de fibrinógeno aumentan de forma inmediata. Además, un paciente con niveles elevados de cortisol presentará también fibrinógeno elevado. Esta relación puede deberse al aumento de la expresión de los genes del fibrinógeno provocado por la IL-6, una citocina que promueve la inflamación.

Dieta

Una dieta rica en alimentos de alto índice glucémico, en colesterol y en ácidos grasos saturados se asocia a un aumento del fibrinógeno, igual que un consumo elevado de hierro procedente de la carne roja. Lo mismo ocurre con las concentraciones bajas de determinadas vitaminas y minerales en sangre. Si existe fibrinógeno alto, es fundamental apostar por una alimentación en la que la fruta y la verdura sean las protagonistas.

Obesidad

Las personas con sobrepeso suelen presentar un fibrinógeno elevado, aunque no se ha demostrado una relación causal directa. La grasa corporal y la inflamación crónica determinan parcialmente los niveles de esta proteína, de modo que mantener una dieta sana y equilibrada ayuda a corregir esos valores irregulares.

Causas hormonales y relacionadas con el embarazo

Embarazo

Es habitual observar un nivel elevado de fibrinógeno en mujeres embarazadas, algo completamente normal y con una finalidad clara: evitar hemorragias excesivas en el parto. Durante el embarazo, los niveles de esta proteína pueden llegar a triplicar su rango normal. Unas 4-6 semanas después del parto, los valores vuelven a la normalidad.

Píldoras anticonceptivas

Los anticonceptivos orales elevan los niveles de fibrinógeno, sobre todo los que contienen una alta concentración de estrógenos, porque aumentan la expresión del gen FGG y, por lo tanto, la producción de la proteína. En mujeres posmenopáusicas, la terapia hormonal sustitutiva puede ayudar a reducir sus niveles, aunque con resultados poco llamativos.

Causas médicas y genéticas

Inflamación e infecciones

El fibrinógeno es un reactante de fase aguda: ante cualquier proceso inflamatorio o infeccioso, el hígado incrementa su producción y sus niveles suben en cuestión de horas o días. Por eso puede aparecer elevado en infecciones, enfermedades autoinmunes, traumatismos o después de una cirugía. En estos casos, el aumento suele ser transitorio y se normaliza al resolverse la causa. Es un comportamiento similar al de otros marcadores de inflamación, como la velocidad de sedimentación globular (VSG), con la que el fibrinógeno guarda una relación directa.

Mutaciones genéticas

Los genes explican entre el 34 % y el 46 % de la variación de los niveles de fibrinógeno entre personas. Un trastorno que puede causar fibrinógeno alto es la homocistinuria, que eleva los niveles sanguíneos del aminoácido homocisteína; este puede inhibir la descomposición del fibrinógeno y generar así valores elevados.

Otros factores que influyen en el fibrinógeno

Edad

La edad es otra causa de fibrinógeno elevado: las concentraciones aumentan alrededor de 0,1-0,2 g/l cada 10 años.

Temperaturas frías

Aunque pueda parecer extraño, las bajas temperaturas favorecen el aumento de esta proteína. Durante los meses más fríos del año suele subir su concentración, por lo que conviene vigilar los valores en esa época para comprobar que no se disparan.

Síntomas del fibrinógeno alto

Una de las razones por las que conviene revisarlo en la analítica es que el fibrinógeno alto no suele producir síntomas por sí mismo. En la mayoría de los casos se descubre de forma casual en un análisis de sangre rutinario o en un estudio de coagulación solicitado por otro motivo.

Lo que sí puede dar señales es la causa que lo eleva o la complicación que provoca. Conviene consultar con un profesional sanitario ante signos como:

  • Dolor, hinchazón, calor o enrojecimiento en una pierna, posibles signos de una trombosis venosa profunda.
  • Dificultad respiratoria repentina o dolor torácico.
  • Pérdida de fuerza, alteración del habla o de la visión de aparición brusca.
  • Fiebre, cansancio persistente o dolor articular, que pueden apuntar a un proceso inflamatorio o infeccioso de base.
  • Hematomas frecuentes o heridas que tardan en cerrarse, más propios de una alteración de la coagulación.

Riesgos y consecuencias del fibrinógeno alto

Un valor de fibrinógeno alterado siempre debe estar vigilado. Si los niveles son bajos y hay heridas que tardan en cerrarse, aumentan las posibilidades de infección. Por el contrario, cuando se observa una coagulación excesiva —incluso cuando no hace falta—, crecen las probabilidades de problemas cardiovasculares: si llegan a formarse trombos, estos pueden ocasionar infartos o embolias.

De hecho, el fibrinógeno se considera un marcador asociado al riesgo cardiovascular, ya que influye tanto en la formación del coágulo como en la viscosidad de la sangre. Rara vez se valora de forma aislada: se interpreta junto a otros factores clásicos como la tensión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo o el sobrepeso, recogidos por la Fundación Española del Corazón. Por eso, un fibrinógeno elevado se entiende mejor como una señal para revisar el conjunto del perfil cardiovascular que como un diagnóstico en sí mismo.

¿Cómo se pueden disminuir los niveles de fibrinógeno alto?

El médico debe conocer en todo momento los niveles y el estado del paciente, además de si ha desarrollado algún síntoma nuevo. A partir de ahí, la estrategia combina hábitos de vida y, si es necesario, tratamiento farmacológico.

Hábitos que ayudan a bajar el fibrinógeno

  • Mantener un estilo de vida sano, con una dieta equilibrada y ejercicio moderado adaptado a cada persona.
  • Realizar actividades placenteras que reduzcan el estrés.
  • Prevenir cualquier tipo de afección cardiovascular controlando tensión, colesterol y glucosa.
  • Dejar de fumar, la medida con mayor impacto demostrado sobre los niveles de esta proteína.
  • Reducir o eliminar el consumo de alcohol.
  • Controlar el peso corporal, ya que la grasa y la inflamación crónica elevan el fibrinógeno.

Seguimiento y tratamiento médico

Si la concentración de fibrinógeno alcanza niveles que requieren hospitalización, corresponde al médico elegir el tratamiento más adecuado según las características del paciente (sexo, edad, estado físico) para que los valores vuelvan a la normalidad. Puede recurrir, entre otras opciones, a antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes. En los casos leves, lo más habitual es repetir el análisis pasadas unas semanas para confirmar si la elevación era puntual o se mantiene en el tiempo.

Preguntas frecuentes sobre el fibrinógeno alto

¿Qué significa tener el fibrinógeno alto?

Significa que la concentración de esta proteína en sangre supera los 400 mg/dl en un adulto. No es un diagnóstico por sí solo: puede reflejar un proceso inflamatorio o infeccioso, un embarazo, el consumo de tabaco, el estrés o un mayor riesgo cardiovascular. Debe interpretarse siempre en el contexto clínico del paciente.

¿Es grave tener el fibrinógeno alto?

Depende del valor y de la causa. Una elevación ligera (400-600 mg/dl) suele ser transitoria y se confirma repitiendo el análisis. Por encima de 700 mg/dl, el riesgo de formación de coágulos aumenta de forma significativa y requiere valoración médica.

¿Hay que estar en ayunas para el análisis de fibrinógeno?

Lo recomendable es acudir en ayuno de hasta 12 horas. Además, conviene informar al médico de cualquier medicación en curso, especialmente anticoagulantes, ya que puede pedir suspenderla antes de la extracción.

¿Qué alimentos ayudan a bajar el fibrinógeno?

Una alimentación basada en fruta, verdura, legumbres, cereales integrales y pescado azul, con un consumo moderado de carne roja y baja en azúcares de absorción rápida y grasas saturadas, se asocia a niveles más bajos de fibrinógeno. Ningún alimento lo reduce por sí solo: el efecto proviene del patrón dietético en conjunto.

¿Cuánto tarda en bajar el fibrinógeno al dejar de fumar?

Los niveles empiezan a descender en los meses siguientes, pero la recuperación completa hasta valores equiparables a los de una persona no fumadora puede llevar hasta 15 años.

¿El fibrinógeno alto en el embarazo es normal?

Sí. Es un cambio fisiológico esperable que protege frente a hemorragias en el parto. Los valores pueden llegar a triplicarse y se normalizan unas 4-6 semanas después de dar a luz.

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Puedes consultar si ofrecemos la prueba que buscas en nuestro catálogo de pruebas o, si tienes alguna duda concreta, ponerte en contacto con nosotros.

Aviso: este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y divulgativa. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier resultado alterado en tu analítica, consulta con tu médico.

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