Perfil analítico básico

Perfil analítico básico

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¿Qué es el perfil analítico básico? 

Un perfil analítico hace referencia a una serie de pruebas establecidas que se analizan en grupo para estudiar un órgano, un tejido o incluso una patología. Existen perfiles para grupos de población determinados, como por ejemplo, personas embarazadas. Por ello, se han creado multitud de tipos de perfiles analíticos, cada uno de ellos adaptados a las necesidades de un perfil concreto. Los más comunes son el perfil básico, el perfil renal, el perfil lipídico, el perfil de tiroides y el perfil de embarazo.

Un análisis clínico es una exploración adicional que se realiza para confirmar o descartar un diagnóstico. Se realiza en un laboratorio y el objetivo es estudiar distintas muestras biológicas del paciente. Es parte del proceso de atención a la salud. 

Con un análisis de este tipo podemos obtener un resultado objetivo. A partir de los valores de referencia establecidos para cada población, el personal médico puede interpretar todos los datos obtenidos y dar un diagnóstico. Los resultados de los análisis pueden ser cuantitativos (cifra) o cualitativos (resultados positivos o negativos).

La sangre es el fluido corporal que más se utiliza a la hora de realizar estos análisis. También es bastante común utilizar muestras de orina. Otras muestras, aunque menos demandadas, pueden ser el líquido de las articulaciones, el líquido amniótico, el líquido cefalorraquídeo, la saliva o exudados.  

Tanto si son cualitativos como cuantitativos, cada prueba tiene unos valores de normalidad establecidos. Respecto a los cuantitativos, es necesario comentar que, cuando la concentración obtenida es superior al valor establecido, se considera que hay un exceso. Si, por el contrario, está por debajo de lo normal, habrá un defecto.

¿Qué análisis se incluyen en el perfil analítico básico? 

En un análisis de perfil analítico básico se incluyen todas las determinaciones clínicas imprescindibles para poder generar una idea más o menos amplia de cómo funciona el cuerpo del paciente. Existen un gran número de sustancias en el organismo que se pueden analizar, pero el análisis básico elige solamente las más importantes. Esas son las que pueden afectar a la salud general o a los órganos más relevantes.

Una de las funciones de este tipo de análisis es la de servir de control en personas que no desarrollan sintomatología ni patologías previas. Sin el análisis, no se podría averiguar con anterioridad si tienen alguna enfermedad. Es muy recomendable hacerse un análisis de este tipo antes de cualquier revisión médica y, al menos, una vez al año. 

El análisis básico requiere de ciertas condiciones: el paciente debe acudir al centro médico en estricto ayuno de 8 a 12 horas. Tiene que llevar también una muestra de orina, previa explicación de cómo obtenerla, que entregará al personal sanitario a su llegada. Estos serán los encargados de recoger la segunda muestra necesaria para el análisis: una extracción de sangre venosa. 

Con estas 2 muestras se podrá realizar el análisis, que incluirá las siguientes pruebas:

  • Colesterol total en suero. Se puede determinar si el paciente tiene posibilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca, valorar la efectividad de un tratamiento hipolipemiante.
  • Glucosa en suero. Un análisis a tiempo de la glucosa puede detectar y diagnosticar la prediabetes, diabetes, hiperglucemia e hipoglucemia. 
  • Creatinina en suero. Si se compara la cantidad de creatinina que hay en sangre con una cantidad de referencia estándar, podemos saber si los riñones funcionan adecuadamente.
  • Urea en suero. Su objetivo es evaluar la función renal. Se recomienda no tomar una dieta muy rica en proteínas en las 24 horas previas al análisis para que los resultados sean lo más exactos posibles.
  • Triglicéridos en suero. Analizar los triglicéridos permite calcular el nivel de colesterol LDL en el paciente y evaluar el riesgo de sufrir posibles enfermedades cardíacas. 
  • Aspartato-aminotrasferasa [GOT]. Sirve para evaluar si existe algún daño en el hígado y ayuda a identificar un posible daño hepático.
  • Alanina-aminotransferasa [GPT]. El análisis de esta enzima sirve también para poder detectar daños en el hígado.
  • Gamma glutamil transpeptidasa en suero [GGT].  Mide la cantidad de GGT en sangre. Con este análisis podemos saber si, de producirse algún daño en el hígado, este se debe a una enfermedad hepática o a una enfermedad de los huesos.
  • Recuento hematológico. Este recuento mide la cantidad de glóbulos rojos, blancos, la cantidad total de hemoboglina en sangre y la parte de la sangre compuesta de glóbulos rojos.
  • Fórmula leucocitaria. Con él podemos averiguar la causa de una alteración en el recuento de leucocitos.

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