Si alguna vez has tomado antibióticos y tu médico te ha recomendado acompañarlos con un probiótico, es muy probable que el Saccharomyces Boulardii haya sido el elegido. Y no es casualidad.
El Saccharomyces Boulardii es una levadura probiótica no patógena — es decir, un hongo beneficioso — que actúa directamente en el tracto gastrointestinal ayudando a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. A diferencia de la mayoría de probióticos, que son bacterias, esta levadura tiene una ventaja poco común: resiste el entorno ácido del estómago y no se ve afectada por los antibióticos, lo que le permite llegar activa al intestino y hacer su trabajo incluso en las condiciones más adversas.
Su uso más reconocido es la prevención y el tratamiento de diarreas, pero sus beneficios van bastante más allá: desde proteger la flora intestinal durante tratamientos farmacológicos hasta modular la respuesta inmunitaria. Y cuando ya no es necesaria, simplemente desaparece: el organismo la elimina de forma natural en aproximadamente 2 a 3 días tras dejar de tomarla.
¿Qué es el Saccharomyces Boulardii?
La singularidad de este probiótico reside en sus destacadas propiedades. Su origen, aunque remoto y bastante incierto, se encuentra documentado. Aproximadamente en el año 1920, se constató en Vietnam el uso de la piel de lichi infusionada como agente para mitigar la diarrea infantil. Este acontecimiento suscitó un gran interés en Henri Boulard, un investigador francés.
Su descubrimiento y origen
El científico logró detectar el elemento de la infusión que ayudaba en la digestión. Aisló finalmente un tipo particular de levadura a la que llamó boulardii. En el inicio de la investigación, se presumía que esta cepa era simplemente una variante de S. Cerevisiae, la levadura empleada en la elaboración del pan o la cerveza. Sin embargo, se ha constatado que son dos cepas diferentes, dado que el Saccharomyces Boulardii exhibe una notable capacidad para resistir temperaturas más elevadas, entre otras características que expondremos más adelante. Esta disparidad es la que posibilita su supervivencia en el entorno del tracto gastrointestinal.
Pese a los esfuerzos, el Saccharomyces boulardii no fue reconocido oficialmente hasta 1962, cuando finalmente se comercializó como probiótico aprobado. A partir de ese momento sus propiedades han ayudado a infinidad de personas que sufren un problema digestivo mayor o menor. De hecho, aunque la salud intestinal sigue siendo el área en la que más ayuda, las posteriores investigaciones también han demostrado beneficios inmunológicos en la salud de la piel y en el metabolismo.
Características que lo diferencian de otros probióticos
Su tamaño es increíblemente pequeño. A pesar de ser un micromiceto, su magnitud oscila entre 5 y 10 veces más que la de una bacteria común, lo cual le confiere una resistencia considerable frente a los efectos de los antibióticos. De ahí que esté en el punto de mira de múltiples laboratorios farmacéuticos. No obstante, su relevancia no se limita únicamente a esta capacidad. Además de subsistir en condiciones óptimas, este probiótico también exhibe una notable habilidad para colonizar el tracto intestinal en cantidades significativas. Esta capacidad le permite mantener niveles estables a lo largo de un período de tiempo prolongado.
Un probiótico que actúa solo cuando es necesario
Lo más destacable es que el Saccharomyces Boulardii exhibe un comportamiento selectivo, interviniendo únicamente cuando resulta necesario. En el caso de que la flora intestinal de un individuo se encuentre en un estado de equilibrio, el propio organismo procederá a eliminarlo sin inconvenientes adicionales. Asimismo, al concluir un tratamiento en curso, este probiótico abandona por completo el cuerpo en un lapso de aproximadamente 2 a 3 días, lo que evita la ocurrencia de complicaciones posteriores.
Beneficios del Saccharomyces Boulardii
Además de los beneficios previamente mencionados, los cuales resultan especialmente relevantes para pacientes que requieren mantener la salud digestiva mientras están sometidos a otros tratamientos, se han observado otras ventajas significativas en el manejo de diversas afecciones gastrointestinales:
Diarrea
Este podría considerarse el origen del descubrimiento. Como hemos mencionado anteriormente, las infusiones de la piel de lichi, que posteriormente se descubrió que contenían Saccharomyces boulardii, inicialmente se utilizaban para prevenir y tratar la diarrea asociada a diversos factores, como infecciones por bacterias patógenas, el uso de antibióticos y enfermedades inflamatorias intestinales. Las investigaciones actuales han confirmado que esta cepa probiótica puede, de hecho, contribuir al restablecimiento del equilibrio de la microbiota intestinal y disminuir tanto la duración como la gravedad de la diarrea.
Infecciones intestinales
En el punto anterior hemos mencionado que una función destacada del Saccharomyces boulardii es la protección contra infecciones, incluyendo aquellas provocadas en el intestino por patógenos específicos como Salmonella, Escherichia coli y Clostridium difficile. La ventaja clave de esta levadura probiótica es su capacidad para combatir estas complicaciones mediante la privación de los nutrientes esenciales para la supervivencia de los patógenos, así como el espacio de adhesión en el intestino. Este mecanismo impide efectivamente la colonización intestinal por parte de estos agentes patógenos.
Diarrea asociada a antibióticos
Los pacientes sometidos a tratamientos con antibióticos suelen experimentar episodios de diarrea. Estos medicamentos pueden resultar agresivos para el sistema digestivo, y el Saccharomyces boulardii puede desempeñar un papel importante en la prevención y tratamiento de los síntomas asociados a esta diarrea asociada a antibióticos (DAA). Al contribuir al restablecimiento del equilibrio de la microbiota intestinal, se reduce el riesgo de desarrollar diarrea y otros efectos secundarios gastrointestinales.
Síndrome del intestino irritable (SII)
Estudios clínicos han sugerido que el Saccharomyces boulardii puede interactuar contra los síntomas del síndrome del intestino irritable. Algunos de ellos son comúnmente conocidos, como dolor abdominal, distensión abdominal y alteraciones en los hábitos intestinales. Se achacan las propiedades para aliviar los problemas de este síndrome a la capacidad de esta levadura para modular la respuesta inmunitaria y mejorar la función de barrera intestinal.
Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn
Algunas investigaciones sugieren que este probiótico es capaz de influir en la reducción de la inflamación intestinal y mejorar los síntomas de la colitis ulcerosa y/o de la enfermedad de Crohn. Se ha observado que consigue modular la respuesta inmunitaria y promover la cicatrización de la mucosa intestinal en estos trastornos.
Salud inmunológica
Además de sus efectos beneficiosos en problemas específicos, sobre todo gastrointestinales, el Saccharomyces boulardii también puede tener un impacto positivo en el sistema inmunológico. Se ha demostrado que esta cepa probiótica estimula la producción de citoquinas antiinflamatorias, por lo que provoca en el cuerpo una respuesta inmunitaria equilibrada.
Colitis por Clostridium difficile
Esta infección ocurre cuando las bacterias producen toxinas que provocan una inflamación del colon. Normalmente aparece tras la ingesta de antibióticos para tratar alguna infección. Estos medicamentos alteran el equilibrio de las bacterias del intestino. De esta forma bacterias patógenas, como C. difficile, proliferan y sustituyen a las benignas, que normalmente habitan en el tracto gastrointestinal. El Saccharomyces boulardii compite contra ella por nutrientes y lugares de adhesión en el intestino, reduciendo así el riesgo de infección y ayudando en la recuperación.
Este probiótico no solamente es capaz de regular, sino que sus propiedades hacen que también pueda ayudar a la eliminación del sistema digestivo de bacterias malignas. Su capacidad para soportar temperaturas elevadas y el hecho de que se alimente y viva en las mismas zonas ayuda a ‘quitar territorio’ a muchos tipos de inflamaciones causadas por bacterias, que deben competir por una zona en la que alojarse.
¿Dónde se encuentra el Saccharomyces Boulardii?
La buena noticia es que el Saccharomyces Boulardii existe en la naturaleza. La menos buena: en cantidades tan pequeñas que difícilmente vas a notar su efecto solo con la dieta.
En alimentos fermentados
Esta levadura aparece de forma natural en algunos alimentos fermentados, principalmente la kombucha y el kéfir. Ambos son bebidas con una presencia probiótica real y beneficiosa para el intestino, pero con un matiz importante: la concentración de Saccharomyces Boulardii en estos productos varía enormemente según el proceso de fermentación, la marca y el lote. No hay manera de saber exactamente cuánto estás ingiriendo.
Otros alimentos fermentados populares como el yogur, el chucrut o el miso aportan probióticos, pero no contienen Saccharomyces Boulardii de forma significativa. Sus cultivos activos corresponden a cepas bacterianas distintas, principalmente lactobacilos y bifidobacterias.
Y aquí está el dato clave: aunque incluyeras kombucha o kéfir en tu dieta diaria, no alcanzarías las dosis a las que los estudios clínicos asocian los efectos terapéuticos de esta levadura. Para eso existe otra vía.
En suplementos probióticos
Cuando se habla de Saccharomyces Boulardii con fines terapéuticos — acompañar un tratamiento con antibióticos, recuperarse de una diarrea o proteger la microbiota en un viaje — la forma recomendada es el suplemento probiótico, ya sea en cápsulas o en sobres.
La razón es simple: los suplementos garantizan una dosis estandarizada y estable, habitualmente expresada en UFC (Unidades Formadoras de Colonias), que es la unidad que mide la cantidad de microorganismos vivos y activos en cada toma. Los estudios más relevantes han trabajado con dosis de entre 1.000 y 10.000 millones de UFC al día, algo imposible de alcanzar con la alimentación habitual.
A la hora de elegir un suplemento, hay tres aspectos que merece la pena revisar:
- Que especifique la cepa exacta. No todos los productos con Saccharomyces Boulardii son iguales. La cepa con mayor respaldo científico es la CNCM I-745, presente en medicamentos como el Ultralevura.
- Que indique las UFC garantizadas hasta la fecha de caducidad, no solo en el momento de fabricación, ya que los microorganismos pueden perder viabilidad con el tiempo.
- Que no requiera refrigeración (o que especifique cómo conservarlo), dado que esta levadura es más estable a temperatura ambiente que muchos probióticos bacterianos.
En términos de fiabilidad, estos suplementos suelen ser seguros para la mayoría de las personas, siempre y cuando se sigan las indicaciones del prospecto o las indicaciones del médico que los haya recetado. La dosificación variará según la afección tratada. Por ejemplo, para la diarrea aguda se mencionó anteriormente una dosis de 1 a 10 mil millones de unidades al día durante 5-10 días, pero cada condición puede requerir una dosis específica. A continuación, se presentan algunos ejemplos adicionales:
Colitis inducida por C. Difficile
Se pueden utilizar dosis más altas de Saccharomyces boulardii en este caso (de 10 a 20 mil millones de UFC al día). El tiempo de duración de la ingesta dependerá de la gravedad de la infección y la respuesta al tratamiento.
Prevenir la diarrea asociada a antibióticos
Se recomienda una dosis de 5 a 10 mil millones de UFC al día, como en el caso de la diarrea no producida por medicamento. Será necesario tomar esta cantidad mientras el paciente esté bajo tratamiento con antibióticos y unos días después de finalizarlo.
Diarrea del viajero
En este caso el probiótico se debería tomar una semana antes de viajar con una dosis de entre 5 a 10 mil millones de UFC al día. Se tendrá que seguir consumiendo durante el viaje y, tras su fin, 5 días después. De esta forma ayudamos al cuerpo a prevenir la diarrea asociada a los cambios en la dieta y al entorno.
¿Hace falta receta para comprarlo?
En la mayoría de los casos, no. El Saccharomyces Boulardii está disponible tanto en formato de complemento alimenticio (venta libre en farmacias, parafarmacias y tiendas especializadas) como en formato de medicamento con registro oficial, dependiendo de la concentración y la indicación.
La diferencia práctica: los medicamentos han pasado por ensayos clínicos con criterios más estrictos y tienen una indicación terapéutica reconocida, mientras que los complementos alimenticios están pensados para el mantenimiento general del bienestar digestivo. Si lo estás valorando para acompañar un tratamiento médico concreto, consulta siempre con tu médico o farmacéutico antes de empezar.
Dosis recomendada de Saccharomyces Boulardii
Una de las preguntas más habituales cuando alguien empieza a tomar este probiótico es, precisamente, cuánto tomar y durante cuánto tiempo. La respuesta no es única, porque la dosis óptima depende del motivo por el que se toma — y eso marca bastante la diferencia.
¿Cuánto se toma habitualmente?
La mayoría de los estudios clínicos han trabajado con dosis de entre 1.000 y 10.000 millones de UFC al día (UFC = Unidades Formadoras de Colonias), repartidas generalmente en dos tomas diarias. En la práctica clínica habitual, la dosis más frecuente en adultos oscila entre 250 mg y 500 mg dos veces al día, que equivale aproximadamente a 1 o 2 cápsulas según el producto.
Estas referencias de dosificación están en línea con las recomendaciones recogidas en la Guía de Probióticos y Prebióticos de la Organización Mundial de Gastroenterología, que incluye al Saccharomyces Boulardii entre las cepas probióticas con mayor nivel de evidencia científica para indicaciones gastrointestinales en adultos y niños.
En niños, las dosis son menores y siempre deben ser indicadas por un pediatra. No es un suplemento para automedicar en menores sin supervisión.
¿Cuándo tomarlo: con o sin comida?
Aquí hay un detalle que mucha gente pasa por alto. El Saccharomyces Boulardii se recomienda tomar con el estómago vacío o justo antes de las comidas, con un vaso de agua a temperatura ambiente o fría. El motivo es que las bebidas o alimentos muy calientes pueden reducir la viabilidad de la levadura antes de que llegue al intestino.
Si se toma junto a antibióticos — que es uno de sus usos más comunes — no hay problema en ingerirlos a la vez, a diferencia de lo que ocurre con los probióticos bacterianos. Precisamente una de las ventajas del Saccharomyces Boulardii es su resistencia natural a los antibióticos, lo que permite la toma simultánea sin que pierda eficacia.
¿Durante cuánto tiempo?
La duración del tratamiento varía según el objetivo:
- Para diarrea aguda o asociada a antibióticos: entre 5 y 10 días, o hasta la resolución de los síntomas. En el caso de los antibióticos, se recomienda mantenerlo durante todo el tiempo que dure el tratamiento y unos días después.
- Para el síndrome del intestino irritable o enfermedades inflamatorias intestinales: los protocolos de algunos estudios han trabajado con periodos de 4 a 8 semanas, siempre bajo supervisión médica.
- Como prevención de la diarrea del viajero: se recomienda empezar entre 3 y 5 días antes del viaje y mantenerlo durante toda la estancia, especialmente si el destino implica un cambio significativo de alimentación o clima.
Una ventaja relevante frente a otros probióticos: el Saccharomyces Boulardii no coloniza el intestino de forma permanente, por lo que no hay riesgo de dependencia ni de alterar el ecosistema intestinal a largo plazo. Al dejar de tomarlo, la levadura desaparece del organismo en aproximadamente 2 a 3 días.
¿Quién debe consultar con un médico antes de tomarlo?
Aunque es un suplemento de venta libre y con un perfil de seguridad bien documentado, hay situaciones en las que conviene consultar primero con un profesional sanitario:
- Personas con el sistema inmunitario comprometido (por enfermedad o tratamiento inmunosupresor)
- Pacientes con catéteres venosos centrales o en situación de hospitalización
- Personas con alergia conocida a las levaduras
- Quienes estén tomando medicamentos antifúngicos, ya que pueden interferir directamente con la eficacia del probiótico
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, por precaución, aunque no existe evidencia de riesgo establecido
Preguntas frecuentes sobre el Saccharomyces Boulardii
¿Qué es el Saccharomyces Boulardii y para qué sirve?
El Saccharomyces Boulardii es una levadura probiótica no patógena que se utiliza para prevenir y tratar alteraciones digestivas, principalmente diarreas y desequilibrios de la microbiota intestinal. A diferencia de otros probióticos de origen bacteriano, es un hongo que resiste el entorno ácido del estómago y los efectos de los antibióticos, lo que le permite llegar activo al intestino y ejercer su función. Sus usos más documentados incluyen la prevención de la diarrea asociada al consumo de antibióticos, el tratamiento de la diarrea aguda, la protección de la flora intestinal durante tratamientos farmacológicos y el alivio de síntomas en afecciones como el síndrome del intestino irritable, la colitis ulcerosa o el SIBO.
¿Cuándo se debe tomar el Saccharomyces Boulardii?
El Saccharomyces Boulardii está indicado en cuatro situaciones principales. La primera es durante un tratamiento con antibióticos, donde se recomienda tomarlo de forma simultánea para proteger la microbiota intestinal desde el primer día. La segunda es ante una diarrea aguda, para reducir su duración e intensidad. La tercera es como prevención antes y durante un viaje a destinos con riesgo de diarrea del viajero, empezando idealmente entre 3 y 5 días antes de la salida. La cuarta es como apoyo en afecciones digestivas crónicas, como el intestino irritable o el SIBO, siempre bajo indicación médica. En todos los casos se recomienda tomarlo con el estómago vacío y con agua a temperatura ambiente o fría, evitando líquidos calientes que puedan reducir la viabilidad de la levadura.
¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto el Saccharomyces Boulardii?
El Saccharomyces Boulardii comienza a actuar en el intestino desde las primeras horas tras su ingesta, aunque los efectos clínicamente perceptibles — reducción de la diarrea, mejora del tránsito, alivio de la distensión — suelen notarse entre el primer y el tercer día de tratamiento en episodios agudos. En afecciones crónicas como el síndrome del intestino irritable o el SIBO, los estudios han trabajado con periodos de entre 4 y 8 semanas para evaluar resultados. Una vez finalizado el tratamiento, la levadura abandona el organismo de forma natural en aproximadamente 2 a 3 días, sin dejar residuo ni colonizar el intestino de forma permanente.
¿El Saccharomyces Boulardii se puede tomar con antibióticos?
Sí, y de hecho esa es una de sus indicaciones más habituales. A diferencia de los probióticos bacterianos, que pueden verse afectados por los antibióticos y perder eficacia si se toman simultáneamente, el Saccharomyces Boulardii es una levadura resistente de forma natural a los antibióticos, lo que le permite tomarse al mismo tiempo sin que su actividad se vea comprometida. No es necesario separar las tomas. Su función en este contexto es proteger la microbiota intestinal del impacto del tratamiento antibiótico y reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos, uno de los efectos secundarios más frecuentes de este tipo de medicación.
¿Tiene efectos secundarios el Saccharomyces Boulardii?
El Saccharomyces Boulardii tiene un perfil de seguridad bien documentado y es bien tolerado por la mayoría de las personas cuando se usa en las dosis recomendadas. Los efectos adversos son poco frecuentes y generalmente leves, como gases o molestias digestivas transitorias al inicio del tratamiento. Sin embargo, existen situaciones en las que su uso requiere precaución o supervisión médica: personas con el sistema inmunitario comprometido, pacientes con catéteres venosos centrales, personas con alergia conocida a las levaduras y quienes estén tomando medicamentos antifúngicos, ya que estos pueden reducir la eficacia del probiótico. En mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de comenzar el tratamiento.
Ambar Lab
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