Salud digestiva: el papel de Saccharomyces Boulardii

Saccharomyces Boulardii

Tabla de contenidos

La necesidad de encontrar soluciones para los problemas de salud digestiva ha llevado a una amplia investigación del tema. Se trata de una de las preocupaciones más comunes de los últimos años. El ritmo de vida y los niveles de estrés de la sociedad actual suelen generar trabas en la salud digestiva de muchas personas. Por ello, las investigaciones están centrándose en los probióticos. Entre todos ellos está el Saccharomyces Boulardii.

Este probiótico va camino de convertirse en una prometedora solución a numerosos problemas relacionados con la digestión. Respaldado por evidencias científicas, esta levadura puede ofrecer grandes beneficios sin causar graves efectos secundarios. Por ello, hoy explicaremos su origen, dónde podemos encontrarlo y qué medicamentos lo contienen.

¿Qué es el Saccharomyces Boulardii?

La singularidad de este probiótico reside en sus destacadas propiedades. Su origen, aunque remoto y bastante incierto, se encuentra documentado. Aproximadamente en el año 1920, se constató en Vietnam el uso de la piel de lichi infusionada como agente para mitigar la diarrea infantil. Este acontecimiento suscitó un gran interés en Henri Boulard, un investigador francés. 

El científico logró detectar el elemento de la infusión que ayudaba en la digestión. Aisló finalmente un tipo particular de levadura a la que llamó boulardii. En el inicio de la investigación, se presumía que esta cepa era simplemente una variante de S. Cerevisiae, la levadura empleada en la elaboración del pan o la cerveza. Sin embargo, se ha constatado que son dos cepas diferentes, dado que el Saccharomyces Boulardii exhibe una notable capacidad para resistir temperaturas más elevadas, entre otras características que expondremos más adelante. Esta disparidad es la que posibilita su supervivencia en el entorno del tracto gastrointestinal.

Pese a los esfuerzos, el Saccharomyces boulardii no fue reconocido oficialmente hasta 1962, cuando finalmente se comercializó como probiótico aprobado. A partir de ese momento sus propiedades han ayudado a infinidad de personas que sufren un problema digestivo mayor o menor. De hecho, aunque la salud intestinal sigue siendo el área en la que más ayuda, las posteriores investigaciones también han demostrado beneficios inmunológicos en  la salud de la piel y en el metabolismo.

Su tamaño es increíblemente pequeño. A pesar de ser un micromiceto, su magnitud oscila entre 5 y 10 veces más que la de una bacteria común, lo cual le confiere una resistencia considerable frente a los efectos de los antibióticos. De ahí que esté en el punto de mira de múltiples laboratorios farmacéuticos. Sin embargo, su relevancia no se limita únicamente a esta capacidad. Sin embargo, su relevancia no se limita únicamente a esta capacidad. Además de subsistir en condiciones óptimas, este probiótico también exhibe una notable habilidad para colonizar el tracto intestinal en cantidades significativas. Esta capacidad le permite mantener niveles estables a lo largo de un período de tiempo prolongado. 

Lo más destacable es que el Saccharomyces Boulardii exhibe un comportamiento selectivo, interviniendo únicamente cuando resulta necesario. En el caso de que la flora intestinal de un individuo se encuentre en un estado de equilibrio, el propio organismo procederá a eliminarlo sin inconvenientes adicionales. Asimismo, al concluir un tratamiento en curso, este probiótico abandona por completo el cuerpo en un lapso de aproximadamente 2 a 3 días, lo que evita la ocurrencia de complicaciones posteriores.

 

Beneficios

Además de los beneficios previamente mencionados, los cuales resultan especialmente relevantes para pacientes que requieren mantener la salud digestiva mientras están sometidos a otros tratamientos, se han observado otras ventajas significativas en el manejo de diversas afecciones gastrointestinales:

Diarrea

Este podría considerarse el origen del descubrimiento. Como hemos mencionado anteriormente, las infusiones de la piel de lichi, que posteriormente se descubrió que contenían Saccharomyces boulardii, inicialmente se utilizaban para prevenir y tratar la diarrea asociada a diversos factores, como infecciones por bacterias patógenas, el uso de antibióticos y enfermedades inflamatorias intestinales. Las investigaciones actuales han confirmado que esta cepa probiótica puede, de hecho, contribuir al restablecimiento del equilibrio de la microbiota intestinal y disminuir tanto la duración como la gravedad de la diarrea.

Infecciones intestinales

En el punto anterior hemos mencionado que una función destacada del Saccharomyces boulardii es la protección contra infecciones, incluyendo aquellas provocadas en el intestino por patógenos específicos como Salmonella, Escherichia coli y Clostridium difficile. La ventaja clave de esta levadura probiótica es su capacidad para combatir estas complicaciones mediante la privación de los nutrientes esenciales para la supervivencia de los patógenos, así como el espacio de adhesión en el intestino. Este mecanismo impide efectivamente la colonización intestinal por parte de estos agentes patógenos.

Diarrea asociada a antibióticos

Los pacientes sometidos a tratamientos con antibióticos suelen experimentar episodios de diarrea. Estos medicamentos pueden resultar agresivos para el sistema digestivo, y el Saccharomyces boulardii puede desempeñar un papel importante en la prevención y tratamiento de los síntomas asociados a esta diarrea asociada a antibióticos (DAA). Al contribuir al restablecimiento del equilibrio de la microbiota intestinal, se reduce el riesgo de desarrollar diarrea y otros efectos secundarios gastrointestinales.

Síndrome del intestino irritable (SII)

Estudios clínicos han sugerido que el Saccharomyces boulardii puede interactuar contra los síntomas del síndrome del intestino irritable. Algunos de ellos son comúnmente conocidos, como dolor abdominal, distensión abdominal y alteraciones en los hábitos intestinales. Se achacan las propiedades para aliviar los problemas de este síndrome a la capacidad de esta levadura para modular la respuesta inmunitaria y mejorar la función de barrera intestinal.

Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn

Algunas investigaciones sugieren que este probiótico es capaz de influir en la reducción de la inflamación intestinal y mejorar los síntomas de la colitis ulcerosa y/o de la enfermedad de Crohn. Se ha observado que consigue modular la respuesta inmunitaria y promover la cicatrización de la mucosa intestinal en estos trastornos.

Salud inmunológica

Además de sus efectos beneficiosos en problemas específicos, sobre todo gastrointestinales, el Saccharomyces boulardii también puede tener un impacto positivo en el sistema inmunológico. Se ha demostrado que esta cepa probiótica estimula la producción de citoquinas antiinflamatorias, por lo que provoca en el cuerpo una respuesta inmunitaria equilibrada.

Colitis por Clostridium difficile

Esta infección ocurre cuando las bacterias producen toxinas que provocan una inflamación del colon. Normalmente aparece tras la ingesta de antibióticos para tratar alguna infección. Estos medicamentos alteran el equilibrio de las bacterias del intestino. De esta forma bacterias patógenas, como C. difficile, proliferan y sustituyen a las benignas, que normalmente habitan en el tracto gastrointestinal. El Saccharomyces boulardii compite contra ella por nutrientes y lugares de adhesión en el intestino, reduciendo así el riesgo de infección y ayudando en la recuperación.

Este probiótico no solamente es capaz de regular, sino que sus propiedades hacen que también pueda ayudar a la eliminación del sistema digestivo de bacterias malignas. Su capacidad para soportar temperaturas elevadas y el hecho de que se alimente y viva en las mismas zonas ayuda a ‘quitar territorio’ a muchos tipos de inflamaciones causadas por bacterias, que deben competir por una zona en la que alojarse.

 

¿Existen alimentos que contengan Saccharomyces boulardii?

Esta levadura se encuentra de forma natural en algunos alimentos fermentados, como la kombucha o el kéfir. Sin embargo, a diferencia de otros tipos de probióticos similares que se encuentran en alimentos como el pan o la cerveza, el Saccharomyces boulardii no está presente en cantidades significativas en la dieta humana. Debido a su escasa presencia en nuestros platos o alimentos, no podemos aprovechar al máximo sus beneficios. 

Es más, para alcanzar una dosis que tenga un efecto terapéutico, se recomienda consumirla en forma de suplementos probióticos. Según estudios, una cantidad de 1 a 10 mil millones de unidades formadoras de colonias (UFC) administradas al paciente durante 5-10 días puede ser eficaz para tratar problemas específicos como la diarrea aguda. Sin embargo, no existe una dosis estándar establecida para otras afecciones.

 

Medicamentos

Es mucho más sencillo encontrar probióticos de Saccharomyces boulardii en forma «artificial» que en su forma natural. Debemos tener en cuenta que este tipo de levadura requiere ser cultivada y no es parte de la dieta habitual. Por lo tanto, cuando es necesario o cuando lo prescribe el médico, se utilizan suplementos.

Estos suplementos pueden presentarse en diversos formatos, como cápsulas, polvos o líquidos, dependiendo de la recomendación médica o de la comodidad del paciente. Son fácilmente accesibles en farmacias y tiendas especializadas. Por lo general, estos productos contienen una dosis específica y estandarizada de Saccharomyces boulardii, lo que garantiza su eficacia y seguridad.

En términos de fiabilidad, estos suplementos suelen ser seguros para la mayoría de las personas, siempre y cuando se sigan las indicaciones del prospecto o las indicaciones del médico que los haya recetado. La dosificación variará según la afección tratada. Por ejemplo, para la diarrea aguda se mencionó anteriormente una dosis de 1 a 10 mil millones de unidades al día durante 5-10 días, pero cada condición puede requerir una dosis específica. A continuación, se presentan algunos ejemplos adicionales:

Colitis inducida por C. Difficile

Se pueden utilizar dosis más altas de Saccharomyces boulardii en este caso (de 10 a 20 mil millones de UFC al día). El tiempo de duración de la ingesta dependerá  de la gravedad de la infección y la respuesta al tratamiento.

Prevenir la diarrea asociada a antibióticos

Se recomienda una dosis de 5 a 10 mil millones de UFC al día, como en el caso de la diarrea no producida por medicamento. Será necesario tomar esta cantidad mientras el paciente esté bajo tratamiento con antibióticos y unos días después de finalizarlo.

Diarrea del viajero

En este caso el probiótico se debería tomar una semana antes de viajar con una dosis de entre 5 a 10 mil millones de UFC al día. Se tendrá que seguir consumiendo durante el viaje y, tras su fin, 5 días después. De esta forma ayudamos al cuerpo a prevenir la diarrea asociada a los cambios en la dieta y al entorno.

Ambar Lab

Desde Ambar Lab queremos especificar que las dosis que acabamos de mencionar las dosis mencionadas anteriormente son orientativas y generales. Por ello, es crucial contar con un laboratorio que pueda llevar a cabo las pruebas necesarias para proporcionar un tratamiento preciso que beneficie al paciente de la mejor manera posible.

Además de mantenernos al tanto de los avances en medicina, como las aplicaciones del Saccharomyces boulardii, en Ambar Lab ofrecemos una amplia gama de más de 3.000 pruebas de laboratorio, así como servicios de acompañamiento en la gestión empresarial y el desarrollo de nuevos proyectos. Si tienes alguna consulta o deseas que formemos parte de tu asesoramiento como empresa, clínica o laboratorio, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estamos comprometidos a proporcionar soluciones adaptadas a tus necesidades específicas.

 

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